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domingo, 26 de marzo de 2017

El 60% de los ingenieros civiles en Tarija está desempleado



La Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) filial Tarija reportó que un 60 por ciento de los ingenieros civiles en la región está desempleado durante este primer trimestre del año, por la desaceleración económica, la paralización de proyectos y la falta de nuevas licitaciones de obras civiles, por parte de las instituciones públicas del departamento.

Esta situación la dio a conocer el presidente de la SIB en Tarija, Anibal Aldana, quien manifestó que su sector ingresó en estado emergencia, porque su gremio se está quedando desempleado, por falta de obras y proyectos en la construcción desde la pasada gestión.
El representante de los ingenieros en Tarija, manifestó que los proyectos que se venían ejecutando a cargo de la Gobernación, subgobernaciones y municipios, en su mayoría se paralizaron desde hace más de un año, tanto en la capital como en las provincias, por falta de financiamiento y presupuesto.
“Los proyectos siguen paralizados, varias empresas se están cerrando y nuestros colegas se están quedando sin una fuente laboral. En nuestro sector el desempleo se disparó en estos meses a más de un 60%”, dijo.
Aldana explicó que diariamente llegan entre tres a cinco solicitudes de trabajo a las oficinas de la SIB Tarija en busca de trabajo. Recordó que la situación era muy distinta hace dos años, cuando no se conseguía un profesional en ingeniería civil para incorporar a las empresas constructoras.
Según Aldana, la situación tiende cada vez a complicarse más en la región, por la falta de acuerdos entre la Gobernación, la Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT), las subgobernaciones, los municipios y el Gobierno Nacional, en la ejecución de proyectos concurrentes y la disputada por los recursos económicos.
“Las disputas políticas entre las autoridades por el tema económico generan perjuicios no solo a las empresas o a los profesionales, sino también a la gente de a pie, que no tiene el efectivo para sobrevivir”, reprochó.
Sobre el tema se pronunció también el presidente de la Asociación de Volqueteros de Tarija, Gustavo Rodríguez, quien corroboró lo dicho por Aldana y manifestó que el desempleo no se siente sólo en el sector de los ingenieros, sino también en el sector de choferes, contratistas, albañiles, volqueteros, operadores, mecánicos, cocineras, ferreterías y obreros.
El dirigente aseguró que pequeños grupos de trabajadores en diversos rubros todavía están con empleo en la región, porque están vinculados al tramo caminero Jarcas - Piedra Larga y San Antonio - Bermejo a cargo de la Gobernación. Otro grupo vinculados al tramo Entre Ríos - Palos Blancos a cargo de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
El ejecutivo de la Central Obrera Departamental (COD) de Tarija, Rubén Ramallo, refirió que la desaceleración económica en la región y el desempleo de centenares de trabajadores en la capital y las provincias que se comenzó a sentir desde hace un año, ya golpea económicamente a las familias de bajos recursos. Dijo que esto debe preocupar a las autoridades.
Ante este panorama, el presidente de la Federación Departamental de Empresarios de Tarija (FDET), Víctor Fernández, instó a las autoridades a buscar una salida economica a la paralización de obras, caso contario advirtió con que continuará el cierre de empresas y dijo que es muy posible que el desempleo llegue al 90 por ciento, hasta fines del primer semestre.

En Tarija el 2016 se cerraron 463 empresas

El 2016 se registró el mayor número de cierre de empresas de Tarija en los últimos seis años en Tarija, según reporta Fundempresa. Las más afectadas fueron las de venta por mayor y menor, constructoras, servicios profesionales, manufactureros, alojamientos y comidas. Según el reporte de esa institución, el 2011 cerraron 76 empresas; el 2012, 184; en el 2013, 129; el 2014, 128; el 2015, 391 y el 2016, 463.

jueves, 12 de enero de 2017

Caso Alcantarí revela ausencia de normas para las estructuras


CAMBIOS

-La estructura del techo de Alcantarí ya no tendrá la parte curva de su diseño original y será sólo recta.

-En la estructura se aumentarán tensores y unos cables metálicos, para incrementar la resistencia al granizo.

-HERESI, la subcontratista de Convisa, realiza cambios en la fachada e instalará los tensores.

Tras críticas al cálculo estructural del aeropuerto Alcantarí, ingenieros locales y del país apuntan a la inexistencia de normativa en Bolivia que defina qué peso de granizo se debe contemplar en los diseños, qué cargas deben soportar los edificios y qué parámetros se deben contemplar para que las estructuras no colapsen. ¿Cómo se trabaja entonces? los profesionales del área deciden a qué normas del exterior someterse y a cuáles no.

El problema de la cubierta del aeropuerto Alcantarí, afectada por lluvias y granizo que desvelaron su debilidad, desembocó hace un mes en un cuestionamiento más serio luego de un estudio de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia que advirtió que habían fallas en el diseño: ¿el cálculo estructural era el correcto?, según los ingenieros locales no, porque el peso del granizo es más alto en la región; de acuerdo con un estudio encargado por el Gobierno, sí, porque es imposible que se llegue a cargas “tan altas”. ¿Qué es lo correcto? Ninguna norma nacional lo define.

El cálculo estructural de la cubierta de Alcantarí fue definido para que soporte un peso de hasta 80 kilogramos por metro cuadrado; según la SIB, el diseño recomendable por las características de la zona debería soportar entre 140 y 250 kilogramos, empero para el ingeniero Rolando Grandi, a quien el Gobierno le pidió analizar si hubo o no problemas estructurales, ese peso es “muy alto”.

Recomendó entonces, según él en atención a los requerimientos de la SIB, que se incluyan tensores que incrementarán la resistencia de la estructura a 120 ó 130 kilogramos por metro cuadro como mínimo.

“Pero la SIB dice que el peso debe ser mayor, ahora entramos en un tema subjetivo porque lastimosamente no hay mediciones, no hay estudios a detalle, hemos encomendado a la SIB que ese comité técnico que tiene se dedique a investigar cuánto es realmente ese peso, la cantidad de granizo que cae, porque eso depende de la topografía, medioambiente, clima y temperatura”, aseveró Grandi.

Según el ingeniero, se revisó normas de Ecuador, Perú, Argentina, Chile y España en las que la carga promedio es de 60 kilogramos por metro cuadrado, una medida con la que él trabaja según su experiencia, afirmó. “El gran problema es que no tenemos normas técnicas, nos falta normas de cargas, normas de granizo, normas de diseño metálico, hay mucha falta de información técnica, pero con el buen criterio y experiencia que uno tiene se puede analizar y se hizo un diseño más realista”, justificó ayer en conferencia de prensa.

Sin embargo, ingenieros de la SIB en Chuquisaca cuestionaron que no se haya implementado rangos de normas estadounidenses que calculan un peso mayor de granizo o que no se haya indagado sobre el clima de la región entre los habitantes, que también son un referente válido en caso de ausencia de parámetros como en el caso boliviano.

El presidente de la CAINCO Chuquisaca, Stephan O'Barrio, afirmó que las normas “gringas” suelen ser más conservadoras por precautelar la seguridad, a diferencia de otros países latinoamericanos, principalmente, y que la decisión de tomar uno u otro parámetro debería haber estado en un Plan de Calidad definido de manera previa a ejecutar la obra, documento que esperan sea dado a conocer para determinar si se tomó o no las previsiones adecuadas en el proyecto que incluso se cobró una vida, lamentó.

Luis Rejas, ingeniero que trabajó en estructuras metálicas, aseguró que granizadas fuertes en la región llegaron a las cargas extraordinarias que ellos afirman (hasta de 250 kilos) se deben estimar en los cálculos y que no era la primera vez que observaba cálculos con 60 kilos por metro cuadrado en estructuras de la ciudad como el poligimnasio, el polideportivo y la piscina olímpica, que también fueron diseñados por Grandi y cuyas cubiertas tuvieron varios problemas de goteras, aunque no reportaron problemas de estructura.

Pero la falta de normas e información también habría sido la causa de las goteras, ya que se tuvo que retirar la curvatura que tenía la cubierta ya que creaba una especie de hueco en el que se acumulaba el granizo y la lluvia, se obstruían las canaletas y se rebalsaba el agua, según Grandi. “Si alguien le hubiese dicho al arquitecto que la granizada es terrible no hubiera planteado el adorno, pero no había la información suficiente”.

Para Grandi, Sucre salió ganando de este conflicto porque de un problema de agua –en referencia al de las goteras– resultó beneficiada con el aumento de resistencia estructural en al menos un 50% más, porque ahora podrá soportar hasta 130 kilos de granizo por metro cuadrado; para los ingenieros locales, este incremento dista demasiado de los 250 que propusieron.

¿Pero qué instancia debería encargarse de generar las normas?

Según Rolando Grandi, contratado por el Gobierno, y Stephan O'Barrio, de la CAINCO Chuquisaca, el Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (IBNORCA) debería ser la instancia llamada a elaborar normas técnicas también en el rubro de la construcción, en coordinación con actores públicos y privados.

“Existe el IBNORCA (del) que sí es su obligación dedicarse a eso, pero ven todo tipo de normativas desde control de alimentos, trabajo en oficinas, pero no existe un organismo técnico del Gobierno o alcaldías que se dediquen a eso, que vamos a ver de impulsar con esta experiencia”, afirmó Grandi quien llamó a las universidades, entes colegiados y a la misma SIB, a diseñar un protocolo de peso de granizo.

Por su parte, O’Barrio criticó que no se elaboren normas si no es bajo la iniciativa de privados y que a su parecer, desde el sector público no se propone una agenda de normas porque “no tienen claras las necesidades” del país.

domingo, 20 de noviembre de 2016

En 2018, un kilo ya no será lo mismo



Un kilo es igual a mil gramos, pero solo en teoría. La medida está basada en un objeto físico que pesa lo que se considera exactamente un kilo. Se trata de un cilindro de iridio y platino, denominado Le Grand K, que está guardado en una bóveda de Francia y es el referente mundial de un kilo desde hace 125 años.

Sin embargo, se estima que en 100 años perdió cerca de 50 microgramos, por razones que se desconocen. Por ello, los físicos ven necesario realizar una nueva definición del kilo.

Los resultados de las mediciones, basadas en las constantes de la naturaleza, se evaluarán durante la Conferencia General de Pesos y Medidas de 2018, y mediante un programa digital se obtendrá un resultado final


sábado, 22 de octubre de 2016

Ingenieros civiles posesionan a su Nuevo Directorio

El Colegio de Ingenieros Civiles de Bolivia, Departamental Cochabamba, posesionó al Nuevo Directorio Gestión 2016 – 2018. El evento se realizó en sus instalaciones.